• Rafa Lago

Miguel nos escribe la crónica correspondiente a la etapa XI


Etapa 16.( 8 de septiembre) Samos/ Portomarín/ Palas de Rei/ Arzúa.(90 km).

Hoy salí del monasterio de Samos a las 8 después de desayunar en el bar de enfrente. Ha sido la mañana más fría desde que salí de Benidorm y he pedaleado hasta que ha salido el sol con dos chaquetas encima.

Hoy me había levantado muy congestionado tosiendo y con malestar pero a base de subir cuestas entrado en calor rápido y se me ha pasado.

Me he pegado la mitad de la jornada (45 km)por los mismos caminos que los caminantes, por lo que no he avanzado mucho pero sí que he disfrutado de bellos paisajes. Me ha tocado hacer un poco de trial pero ha sido divertido.

La única pega es que al pasar por Sarria han comenzado a salir grupos muy grandes de gente y era un poco complicado adelantarles ya que los caminos son estrechos a veces. Aún así yo he seguido a la mía saludando a todo el mundo, diciéndoles buen camino, y obligándoles a contestarme al decirlo en voz alta y sonriendo. Una palabra educada y una sonrisa pueden ser un arma muy poderosa.

Sobre las 12 he parado a almorzar en uno de los pocos lugares que todavía recuerdan lo que era antes el camino. En una pequeña aldea había una señora mayor que había preparado una mesa repleta de manjares caseros como huevos fritos, buñuelos, fruta, torrijas, café, etc. en un marco incomparable.

Los peregrinos extranjeros que eran muchos alucinaban al preguntarle a la señora cuánto valía cada cosa y yo les traducía que diesen la voluntad, que no había precio. Cuándo se han hecho las 3 del mediodía a mí me quedaban otros 45 km para llegar a Arzúa y ya me notaba bastante cansado y un poco agobiado de tener que ir adelantando a tanta gente, así que he decidido coger la nacional para buscar un albergue. Debo reconocer que a estas alturas mi cuerpo funciona con las reservas que me quedan después de casi 1300 km.

Aún así no he perdido mi agudeza cuando me he cruzado con tres chicas jóvenes en bicicleta y andábamos un poco picados adelantándonos (hay que reconocer que ellas no llevaban peso) y he sido rápido diciéndoles que parasen a probar los manjares de la abuela, momento que he aprovechado para terminar rápido de almorzar y salir pitando, ya no me han visto el pelo, jejeje.

Cuando iba yo concentrado realizando un descenso por un sendero he escuchado una voz preguntar, oye tú eres el de anémona?. Resulta que eran una pareja de Benidorm realizando el camino a pie por lo que nos hemos alegrado mucho de encontrarnos.

También he coincidido mucho a lo largo de la jornada con una pareja italiana en bicicleta muy majos y nos hemos separado en Portomarín.

Ahora mismo son las 7:30 y estoy escribiendo la crónica en la terraza de un bar en un parque del centro de Arzúa repleto de peregrinos de todas las nacionalidades. Debo cenar pronto ya que el albergue lo cierran a las 9:30.

Ya solo quedan 42 km y quisiera completarlos antes del mediodía a pesar de que voy a seguir parando las veces que haga falta para seguir haciendo fotos y darle la paliza sobre anemona a los últimos peregrinos.

P.D: otro momento mágico del camino, acabo de llegar al albergue, son las 9:15 y no ha llegado ningún otro peregrino por lo que pasaré la noche solo en un albergue privado que me ha costado 15 € pero tiene sábanas limpias edredones nuevos y todo para mí. La chica que lo lleva me ha dicho que cierre la puerta al marcharme y ya está. Hasta mañana.


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