
David Fernández Agüera
Os agradezco de corazón las felicitaciones recibidas por la noticia desvelada por MB Noticias el pasado lunes, y que hablaba del escandaloso caso de la posible pérdida de dos locales públicos por la mala gestión de los políticos de Benidorm. Una mala gestión que ha beneficiado a una empresa determinada y que ha supuesto que dicha mercantil se los registrase a su nombre y cambiara su uso por viviendas, una desfachatez que no debe quedar en el olvido. Benidorm, en estos días de tensión política, se ha transformado en cierta manera en la Roma de Escipión. Tanto en el PP como en el PSOE hoy “huele a sangre y a arena” y ha llegado el momento de mirar hacia el futuro por el bien de la ciudad.
En ambas formaciones conocen a la perfección que son más enemigos los compañeros de partido que los adversarios políticos, por esa razón cada gesto, cada mirada y cada reunión de más de dos se considera una ofensa.
Los socialistas calientan motores sabedores de que la batalla está perdida. Mientras se sabe que Jorge Alarte apoyará la candidatura de Alfredo Pérez Rubalcaba a la Secretaría General y que además el ex candidato es el gran favorito, aquí en Benidorm la agrupación local se ha lanzado a los brazos de Carmen Chacón. ¿Estrategia?... no, obediencia. Aquí, ahora como antes, se sigue el dictado de Leire Pajín. Rubén Martínez ya lo ha hecho y el gesto ha disgustado a los que pretenden acabar con la negra etapa de Navarro y refundar el partido.
En el PP la cuenta atrás para la celebración de la Asamblea que elegirá al próximo presidente ha comenzado. Agustín Almodóbar abrió la veda con el anuncio de su intención de presentarse, pero no será el único. De aquí a unos meses veremos una candidatura basada en la continuidad de los que hoy gestionan el partido y otra que busca la regeneración. Tres vías, tres opciones diferentes que permitirán al afiliado ejercer su derecho a decidir. No hay que tener miedo a las urnas, y los que hoy maniobran con extrañas y deshonrosas estrategias muestran un temor inaudito a la libertad de expresión y a la entrada de aire fresco. Esas personas son como Àudax, Ditalco y Minurus, aquellos que escucharon tras sus malas acciones aquello de “Roma no paga traidores”.










































































