
Soy “fill del poble” y una de las 7.041 personas que está en paro en Benidorm, y ruego a Dios que ni uno más se vea en mi situación.
Lo peor no es el “no trabajar”, es sentirte inútil ante la demanda del mercado laboral actual. No dar el perfil necesario. Y después de casi más de dos años en esta situación, cada día te asaltan todo tipo de miedos para los que no estabas preparado. Te sientes vacío por dentro, dependiente de tus amigos, de la caridad y solidaridad de los vecinos. Poco a poco vas dejando de tomarte la cervecita, de fumar, de salir y se van enfriando la relación con tus amistades y pasas a automarginarte con tal de no mostrar tu desesperación. Les puedo asegurar que te asaltan todo tipo de dudas y pensamientos, impropios de una persona en una de las sociedades llamadas “desarrolladas”.
Cada día, les aseguro, tengo que hacer un tremendo esfuerzo para poder llevarlo con dignidad y patearme la calle buscando un trabajo como la Luna busca el Sol, pero cada día se me hace mas de noche. Y me dicen que la previsión es cada vez peor. Hace 4 meses y 16 días que no veo ni a mi mujer ni a mi hijo, también en paro, pues se tuvieron que marchar al pueblo de mis suegros, que son los que los mantienen con una mísera pensión.
Y todo esto duele, ¡y duele mucho! Porque no es dolor físico, ¡te duele el alma!. Y duele más cuando te sientes totalmente discriminado por no ser “del político cacique de turno”. Ese político que “rescata” de la lista del paro a sus amigos y amigas y les da trabajo en la Administración Pública Municipal.
He compartido cola en el paro con personas que, de nuevo, han sido llamadas a ocupar un puesto, a través del INEM, en el Ayuntamiento. Y me sigo preguntando ¿Cuál ha sido el proceso de selección? ¿Cuáles son sus méritos? ¿No somos todos iguales? ¡Está claro que no!. Esto lo puedo entender en el sector privado donde el empresario, que se juega su empresa y su dinero, elige al que le da la gana pero no en la administración pública que es de todos.
La conclusión y el mensaje que se transmite a las nuevas generaciones es que no vale tener más o menos experiencia profesional, estudios, formación, idiomas, conocimientos avanzados de informática y ofimática, etc. Lo único que cuenta es: ser de la peña del alcalde o sobrina de concejal, o entrenador con Miguel Aguila, o cuñado de Cruañes, o viuda de …
En la empresa privada, que es la que conozco, todos estos políticos del tres al cuarto, estarían en la calle por incompetentes y tráfico de incompetentes. Lo que me pregunto es ¿si en la administración pública el mejor activo son las personas, no es esto un claro ejemplo de fraude o malversación?
Por esto, y parafraseando al gran actor y director Fernando Fernán Gómez, yo les digo a todos estos politicuchos, a los que lo hacen y a los que los consientes, verdes, rojos o azules ¡¡váyanse a la mierda !!
Me niego a perder lo único que no me pueden quitar: mi dignidad
A.V.R.










































































