
José Antonio Alhama Roig
Abogado/Delegado Sindical del SPPL Ayuntamiento de Benidorm
Afirma en una entrevista Jorge Alarte, a la sazón secretario general del PSPV, que “Los ciudadanos nos darán la confianza cuando vean que somos útiles (sic)”. La reflexión no tiene desperdicio alguno, muchos han sido los artificios en los que este partido ha estado metido desde que los clanes, llámense como quieran, se dieron cita en una de las opciones políticas que más apoyos ha obtenido por parte del español medio. Pero ahora no, ahora lo que ha sucedido tras el congreso de Sevilla, ha dejado las cosas bien a las claras: aquellos que trataban que se produjera un cambio en el seno del partido, cuando en realidad eran los mismos que, aprovechando la “tercera vía” han dejado al país sumido en la ruina más absoluta, tratan de aparecer como los nuevos salvadores de algo que de antemano estaba perdido. Navarro, de la mano de Pajín, apostaba fuerte por una Chacón que, sin duda, era más de lo mismo: paro, desarraigo social, chismes civiles horteras que sólo han servido para llenar la boca a aquellos que les interesaba y han perdido. Lo han hecho porque sus tesis eran las antiguas, esas que han defenestrado a empleados públicos que, aún siguen sin saber donde ha ido a parar el dinero que les quitaran de forma indecente, negándose a decir en qué lo han gastado o invertido. Derrotados por una inutilidad que se han ganado a pulso, que ha sido fruto de los “apártate tú, para ponerme yo”; y así les ha ido, pero no se engañen: sólo han ido por sus propios intereses, para salvarse ellos dejando a los demás al pairo porque nada les importa o lo que pueda suceder. Ahora con Leire fuera del aparato del poder del partido, sólo les queda el triste recuerdo de lo que fue y ahora no existe. Lo han dejado todo patas arriba, porque sólo les ha importado que su futuro estuviera bien remunerado; cuando hablan de la sociedad mienten; mienten con toda la intención del conocimiento y a sabiendas que es así. Siempre han querido afinidades que no tuvieran pensamientos propios y que les pudieran poner en un brete cuando abrieran la boca, pero eso se ha acabado y lo ha hecho de forma contundente y clara, independientemente de tener más de lo mismo, más de lo que ha sido el peor experimento de la historia del socialismo español. Cuando no ha existido la autocrítica y la capacidad de dar un sustancial cambio de rumbo, lo único que hacen, como avestruces, esconder la cabeza y buscarse una prosperidad para ellos y seguir sin dar un palo al agua. Y es así. De esta forma acaba la historia de unos derrotados por los suyos e inmersos en la mayor indecencia ideológica que se haya visto en la reciente historia de España: Inútiles y derrotados.










































































