
José Antonio Alhama Roig
Abogado
Delegado Sindical del SPPL
La actualidad informativa muestra el descontento manifiesto que, no sólo es palpable en los ciudadanos de Benidorm con el equipo de gobierno actual, sino que a éste se le une ahora el de los empresarios del sector turístico frente la pasividad de unos mandatarios ante la realidad de la ciudad, que no es otra que su promoción. No hay dinero para poder poner en marcha la Fundación Turismo, la que realmente debería canalizar todos los aspectos promocionales y marketing, a nivel nacional e internacional.
No es nuevo: al contrario, es una más de un gobierno cascado, cansado y adscrito al sin vivir de la falta de ideas que, día a día, se percibe. Si bien esa patronal, como otros agentes sociales, preconizaban que había que llevar a cabo una profunda remodelación del modelo turístico, con la creación de nuevas ofertas y que éstas pasaran por el aspecto del “turismo deportivo”, las cosas ni mucho menos han ido de la mano a como se pretendía realizar.
Esperpéntico resulta el proyecto del “Sport Hall” que, sin duda, ha caído en lo más profundo de algún cajón, quedando en el más absoluto de los olvidos. Pero si ya con ese olvido las cosas no andan todo lo bien que deberían, ahora se unen otros aspectos que nos hacen bajar de la vanguardia en la que la ciudad desde hace tiempo ha estado embarcada. Se apuesta por la creación de una oficina capaz de llevar un seguimiento real de la situación de la escena urbana local; pero aquí surgen otros problemas que, si bien deben ser tenidos en cuenta de ese más que manifiesto deterioro del término municipal, parece que caen también en el olvido.
Si pretendemos fomentar el deporte como atractivo a lo que ya tenemos, no es el caso de obviar, ni dejar de lado, el mantenimiento de la actual infraestructura deportiva local. No en vano, desde la instancias del poder, ni se ha fomentado el hecho de “vender” un producto llamado Palau D’Esports, ni mucho menos buscar la viabilidad económica de esta instalación deportiva. Por eso, cuando desde ese poder, se adoptan determinaciones capaces de llenar titulares, lo único que hacen es mancillar todo lo que aún perdura tras el asalto.
Crear ese órgano capaz de aglutinar la imagen de la ciudad puede ser un hecho, no ya sintomático, sino realista a lo que tiene que ser el sector que mueve un alto porcentaje – por no decir el que más – del Producto Interior Bruto del estado. Echando un vistazo a la situación real del estado de conservación y mantenimiento de las instalaciones actuales, poco o nada se va a promocionar ese aspecto complementario, pero aparte de esto y como colofón a la desidia y al desastre de este gobierno, aparece la idea de la seguridad para poder hacer, en condiciones de mínima expresión y salubridad, cualquier actividad que nos lleve a la formación de los nuestros y a un estado saludable de la población. El ejemplo es claro, así como la incompetencia de los que están que, junto al “truco” de los contratos administrativos de asesoramiento para meter a los cercanos, cercenan las arcas para decir que no, que no es así como denuncia la oposición o los ciudadanos. Pero ellos no están en posesión de la verdad absoluta, por muchas cartas abiertas que escriban a los Reyes Magos, tratando así de desviar la atención ante la cruda realidad de la ciudad.










































































