
Alfonso Vilches del Castillo
Si Juan Ramón Martínez no fuera concejal del Ayuntamiento de Benidorm, su presencia los medios de comunicación locales sería nula, inexistente, indiferente, inadvertida para la sociedad a la que no tiene nada que aportar. Él aparece en los medios de comunicación por el cargo que ocupa, no por quien es como persona. Que no se crea tan importante. Más bien que se haga a la idea de que es un impedido para la vida pública que, presuntamente comprando voluntades y vendiendo favores, parece ser que ha llegado hasta donde está.
Juan Ramón Martínez va a pasar a la historia de Benidorm como el Concejal con más demandas y querellas judiciales recibidas que ningún otro como consecuencia, lógicamente, de su cargo público. Y todo eso tras sólo 36 años de democracia.
No llegamos a enumerar ni a imaginar todas las presuntas negligencias, irregularidades y prácticas sospechosas cometidas en la Concejalía de Personal; no comprendemos su sectarismo en el reparto de subvenciones a las entidades deportivas y, por supuesto, la poca sensibilidad que ha tenido con los clubes que se han hundido durante su mandato, a los que se ha visto incapaz de mantener con vida: el Benidorm CF, al que expropió los equipos de la base para dárselos a su amigo Miguel Águila, y el Playas de Benidorm, a cuya Junta Directiva presuntamente embaucó para que compraran una plaza en la División de Honor del Voley nacional el año anterior, y después, dejó tirada a la junta con contratos y deudas semanas antes de empezar la competición: menuda “jugada”.
Las primeras actividades que lo llevaron a los juzgados fueron las relacionadas con las contrataciones de personal en el Ayuntamiento de Benidorm, ya que fue Concejal de Personal tras la moción de censura del 22 de septiembre de 2009. Actividades que fueron bien demandadas y descubiertas por los sindicatos de funcionarios, policías y bomberos. El “dedo” en la contratación y los complementos de productividad parcialmente repartidos constituyeron su tarjeta de presentación al llegar a la Concejalía de Personal, de la que le relegaron sus propios compañeros tras las municipales de 2011.
En segundo lugar el sectarismo en el reparto de subvenciones también ha terminado en los juzgados. Su cruzada personal contra algunas entidades deportivas de la ciudad es incomprensible (Club Lope de Vega, Club Ajedrez Benidorm, Fundación Benidorm Fútbol Base…), presuntamente parecen persecuciones al estilo “La noche de los cristales rotos” pero sin ninguna ideología concreta, simplemente meditada por su persona; ejecutada por la guardia de CORPS que le rodea; y consentida por un Alcalde, Agustín Navarro, al que dedicaremos próximamente una serie de artículos con más detenimiento.
Y por último, los clubes profesionales que fueron politizados y usados como moneda de cambio para la presunta compra de voluntades, VOTOS y otros actos oscuros y que, una vez pasadas las elecciones municipales, fueron abandonados a su suerte: el Benidorm CF y el Playas de Benidorm. Por esto último no ha sido demandado ni querellado porque lógicamente los que pudieron hacerlo estaban de alguna forma agradecidos a Juan Ramón Martínez por algún motivo, no hay otra explicación, porque los convenios estaban firmados, ¡pero…! ¿Qué habrá pasado para que esas entidades no reclamen las cantidades y los dejen desaparecer?
Pero lo más lamentable de todo esto es que con la crisis económica que estamos pasando los ciudadanos este señor continúe actuando de esta manera. Al final, es el Ayuntamiento el que tiene que pagar sus desaguisados y ese dinero es público, es dinero de los impuestos (IBI, basura, vehículos, licencias…) y no deberíamos sufrir de esta manera. A él le da igual porque el dinero no es suyo, no tiene la conciencia ni la responsabilidad que debe tener un político a estas “alturas del partido”.
En fin, aún nos quedan tres años más con “el murciano”. Habrá que tener paciencia y agradecer a la única culpable, Gema Amor, de que sigamos teniendo a Agustín Navarro de alcalde y a este “elemento” al frente de varias concejalías. ¿Quién quiere ser alcaldesa sólo con el 7% de los VOTOS de los ciudadanos censados?










































































