
El desprendimiento se produjo anoche sobre la CV-761 que permaneció cortada al tráfico durante dos horas.
En la noche de ayer se produjo el desprendimiento de varias rocas de la Penya de Finestrat que cayeron sobre la CV-761 sin causar ningún daño personal ni material. Este suceso motivó el corte y regulación del tráfico de la vía que sirve de principal acceso al casco histórico de la localidad. Las brigadas de servicios técnicos trabajaron intensamente para despejar el tramo afectado de la CV-761, de modo que sobre las 01:30 horas se restableció el tráfico. A primera hora de esta mañana una máquina excavadora continuaba los trabajos de limpieza y retirada de rocas en la vía, mientras que técnicos municipales de Urbanismo y Obras revisaban la zona afectada.
El concejal de Obras y Servicios Técnicos, Juan Francisco Pérez, informó “que el desprendimiento se ha producido en uno de los picos salientes de la Penya sobre el que no se asienta ningún tipo de edificación. Afortunadamente no hemos tenido que lamentar daños personales y apenas ha supuesto daños materiales ni para la circulación de los vehículos”. Tal como recordó el concejal de Obras, ya en el año 2009 el gobierno local hizo un estudio para evaluar la estabilidad de los taludes en este macizo rocoso sobre el que se asienta parte del casco histórico tradicional. Este informe, elaborado por el Departamento de Ingeniería y Construcción de la Universidad de Alicante, reconoce que la composición yesífera de la Penya y su bajo nivel freático hacen a la zona susceptible de desprendimientos. “Precisamente el desprendimiento de anoche se produjo en la zona de mayor concentración de humedad de la Penya. Y es algo que sucede ahí por la naturaleza del material, que es esencialmente yesífero, y porque el diseño urbanístico del casco tradicional de Finestrat encauzaba todas las aguas pluviales hacia la Penya, lo que contribuía a su mayor erosión.”
En base a esto el estudio de la Universidad marcó unas pautas que el gobierno local ha ejecutado para minimizar esos riesgos de desprendimientos como la modificación de la red de pluviales que antiguamente iban a desembocar al talud de “La Penya”, además de la renovación de la red de alcantarillado para evitar las filtraciones. En palabras del edil, “en los dos últimos años hemos ejecutado numerosas obras hidráulicas de gran envergadura por todo el casco antiguo pues debido a la naturaleza de la Penya cualquier fuga de agua terminaba desembocando allí. Y lo hemos solventado mediante este ambicioso plan de renovación de la red de saneamiento y agua potable”, indicó Pérez. En concreto, desde el año 2009 se han reparado un total de 15 fugas en todo el perímetro de la Penya; periódicamente se revisan las conducciones de agua mediante un sistema de cámaras y se ha renovado todo el alcantarillado desde el carrer Sant Bertomeu hasta la Partida La Foia mediante una nueva conducción que evita que las pluviales discurran directamente por la “Penya”.
El informe de la Universidad de Alicante también señalaba la necesidad de controlar la vegetación de algunos puntos del macizo rocoso debido al excesivo peso de especies como las chumberas. “En este sentido hemos hecho algunas actuaciones concretas de poda en zonas de fácil acceso como el carrer Sant Bertomeu y el entorno del Museo aunque bien es cierto que el carácter escarpado de algunos puntos nos hace imposible llegar a ellos por nuestros propios medios”. En este sentido el edil comentó que se reforzarán las medidas que se vienen aplicando para proteger la estabilidad de la peña “y para ello esperamos contar con el apoyo de las administraciones supramunicipales como la Diputación y el Consell”.
Hay que señalar que previamente a la realización del estudio se descartó el recubrimiento con mallas metálicas “porque las características del terreno, de material yesífero esencialmente, no permitían este tipo de infraestructuras”. Finalmente el concejal de Obras y Servicios Técnicos señaló que hasta la llegada del Partido Popular al gobierno local en el año 2007 “no se había tomado ningún tipo de medida para valorar el estado de la Penya ni para garantizar su estabilidad”. Y añadió que “desde el primer día este gobierno mostró su sensibilidad para proteger el patrimonio de la localidad y, por encima de todo, para garantizar la seguridad de los vecinos”.











































































