
Alfonso Vilches del Castillo
Los dos oscuros personajes que probablemente vienen manchando durante casi tres años la imagen de los políticos del Ayuntamiento de Benidorm con su gestión municipal pueden señalarse directamente con nombres y apellidos: Juan Ramón Martínez, actual concejal de Deportes y ex concejal de Personal, y el actual Alcalde de Benidorm, Agustín Navarro Alvado.
Desde la moción de censura del traidor Bañuls han estado gobernando, dirigiendo y malgastando a sus anchas el dinero de los benidormenses muy por encima de las posibilidades económicas del consistorio. Han realizado tales irregularidades y oscuros tejemanejes que han llevado al Interventor del Ayuntamiento a emitir decenas de informes negativos y desfavorables sobre dichas actividades. Incluso se ha llegado a insinuar hace pocas semanas entre varios funcionarios, en “petit-comité”, que lo mejor sería que el Ministerio de Economía interviniera el Ayuntamiento para evitar que estos siguieran al frente de la gestión económica del consistorio. Recuerden que incluso hace unos días Natalia Guijarro, edil de Hacienda, estalló de cólera ante tamaño despilfarro y descontrol.
Pero si alguna luz sobre el asunto podíamos divisar gracias a las mociones y medidas que ambos grupos de la oposición PP-Liberales han aprobado conjuntamente en algunos plenos municipales para frenar esto, el alcalde, Agustín Navarro, se las ha pasado por la entretela. Los acuerdos por mayoría absoluta deben ser legalmente adoptados y podían haber influido en la gestión municipal, pero Agustín, con su indiferencia e incapacidad manifiesta, ha decidido desobedecer la voluntad popular, la de la mayoría política de los ciudadanos representados en el Ayuntamiento, y ha pasado de todo.
Agustín Navarro Alvado ha desobedecido, conscientemente, las siguientes medidas encaminadas a clarear su oscura política municipal: 1- La auditoría de las contrataciones y de las variaciones en las nóminas de varios funcionarios realizadas en los últimos tres años. 2- La obligatoriedad de que todos los contratos sean revisados por comisiones imparciales. 3- El estudio para la reducción de los complementos de productividad de algunos funcionarios. Y 4- La fiscalización de los contratos de personal enviados por el Servef. Todo ello permanece oculto y desconocido para los ciudadanos de Benidorm.
Pero le sigue a la zaga el concejal de Deportes de Benidorm, Juan Ramón Martínez que durante el año 2011 tiene una desviación en el presupuesto de su concejalía de 600.000 euros y que, a fecha de hoy, aún no ha explicado cómo ha sucedido.
Por lo tanto sería muy conveniente, para la higiene política del Ayuntamiento de Benidorm, que el Grupo Liberal de Gema Amor, antes de pactar los presupuestos de 2012 con el Sr. Navarro, saldara estas cuestiones. Al menos si, como ciudadanos, están interesados dichas cuestiones.











































































